domingo, 2 de julio de 2017

aguanta lo que haga falta



El sentido táctico con el que cuenta el hijo de Paco Llorente (ex jugador del Real Madrid), no es normal para un futbolista de su edad. Parece que lleva toda la vida jugando. Parece que, de una forma u otra, conoce todos los movimientos que harán sus contrincantes. No importa si este decide salir por izquierda o por derecha, ahí aparecerá el pie de Llorente. Es como una sombra. Una pesadilla que se alarga con el paso del partido. Y que desespera. Demasiado. Que se lo digan a Neymar, Messi, Iniesta y cía. La final de la Copa del Rey fue la consagración de un mediocentro marcado a crear época allá donde vaya. Como en Polonia, por ejemplo.

Allí se disputó el Europeo sub 21 este verano que lo ha llevado al escaparate del viejo continente. Junto a Saúl y Dani Ceballos, Marcos formó un centro del campo dominador al que no le importaba el contexto del partido. Si había que controlar a través de la pelota, se hacía. Si había que jugar a ida y vuelta, más de lo mismo. Y si había que correr al contragolpe, no hubo rival (excepto Alemania en la final) capaz de frenar la agresividad de "la rojita". Una intensidad liderada por el pivote madrileño que parece más cómodo cuando el esférico está en las botas del rival y no en la suya. Porque ese preciso momento, ese justo instante en el que quieren superarle, lo conoce a la perfección. Se para, visualiza el balón,